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Trabajemos juntos para que esta no sea la única salida

 

Nuestros hijos deben saber SIEMPRE que no están solos, que siempre habrá abrazos cuando los necesiten, oídos que estén listos para escuchar cualquier cosa, y palabras de amor para el momento justo.

Es importante aclarar que el suicidio se da y proviene de un estado depresivo, síntomas depresivos, desmotivación, carencia de actividades habituales. Es decir, el primer foco de atención será ver las ganas de nuestros hijos al realizar actividades en casa, si se le nota deseo por realizar actividades nuevas, si existen preocupaciones dentro de ellos que no nos hemos dado cuenta y por ende toman decisiones que queremos evitar que se presenten.

Es muy extraño que estas ideas del suicidio comiencen antes de los 12 años, normalmente estas ideas de dañarse a sí mismo inician de los 12 años hacia arriba, donde hay mayor comprensión de situaciones que están comenzando a vivir en el colegio, hogar o lugares donde frecuentan constantemente.

Algo importante por aclarar, es que los problemas que parecen poco importantes para los adultos, padres de familia, maestros, etc. Es que para el menor de edad que está pasando por dicha situación, SI LO ES, SI ES IMPORTANTE, SI ES SIGNIFICANTE, SI ESTA CAUSÁNDOLE DAÑO O PREOCUPACIÓN. Entonces padres es importante acercarnos a conversar con nuestros hijos cuando vemos conductas de cambios, sean cambios buenos o malos, es importante platicar para saber que pensamientos hay en sus cabezas y conocer todas las emociones que transcurren al presentarse dichos cambios.

Situaciones que pueden provocar perdida de interés hacia la vida para nuestros hijos.

 

  • Burla de compañeros en el colegio.
  • Discusiones entre padres de familia dentro del hogar.
  • Falta de atención hacia nuestros hijos, cuando llegan contándonos algo importante.
  • Fallecimiento de un ser querido.
  • Relaciones amorosas (amor no correspondido)
  • Baja autoestima.
  • La culpa.

 

Que sucede con todos estos factores, como se ven acá son algunos de los muchos que pueden verse “normal”, por ejemplo, que su hijo regale sus pertenencias favoritas puede ser una señal de alerta, aunque parezca normal, ya que el niño percibe con inmadurez dicha situación y regalando cosas cree que poco a poco se va deshaciendo para llegar a la etapa final.

No es que esto suceda en todos los casos, puede ser un niño sumamente feliz que le gusta llevarse bien con todos y piensa que regalando cosas hará sentir bien a los demás, pero siempre será necesario LA COMUNICACIÓN.

 

¿Qué podemos hacer?

 

Si estamos pasando dicha situación o creemos que tenemos un problema de conducta en casa, intentos suicidas, que podemos hacer…

Qué tipo de preguntas podemos usar para conversar con nuestros hijos acerca de situaciones que visualizamos NO comunes en ellos:

Es importante usar frases como: “Confía en mí”, “No te voy a juzgar”, para que sus hijos se sientas tranquilos al comentar algo que les esté molestando.

 

¿Cómo van las cosas en el colegio?

¿Hay algo de lo que quieras hablar?

¿Necesitas que salgamos a caminar, al parque, a un centro comercial, parque de diversiones?

¿Te gustaría que hagamos algo de cocinar juntos y me cuentas como va tu día?

 

Últimamente veo que pasas mucho tiempo en tu cuarto o alejado ¿Habrá algo que te molesta y no me he dado cuenta?

¿Te sientes incomodo con algo?

¿Te gustaría hacer nuevas ideas para nuestra convivencia en familia?

¿Cómo te gustaría que fuera nuestra relación de padres contigo?

 

Con este tipo de preguntas la idea es que no seamos impacientes y severos para atacar con preguntas incómodas, si no preguntas cálidas, donde nos permitan llevar un diálogo más sincero por parte de ellos.

Es importante que nuestros hijos no tengan espacio para sentirse mal por cuestiones que no nos pueden contar, y si esto se hace difícil para ellos, les tenemos que ofrecer la oportunidad de sentirse útil en casa, de tomar iniciativas y que, como padres, maestros, o familiares alrededor también tomamos en cuenta su opinión.

Si sentimos que estamos sin salida como padres o no sabemos cómo mejorar dicha conducta extraña, podemos acudir a un centro de atención psicológica, para adquirir mayor información, ayuda extra que nos permita apoyar de mejor forma nuestros hijos.

Lo importante no es esperar a que dicha conducta inhabitual sea más grande y más lejana a nosotros, es mejor actuar pronto para ayudarles lo más rápido posible.

 

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